Gran Maestro Ajedrez Walter Arencibia

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Olimpiadas de ajedrez, momentos inolvidables.

 

Durante veinte años he participado casi ininterrumpidamente en este magno evento representado a mi país, Cuba. Próximamente en Dresden, Alemania, también estaré presente, pero como entrenador del equipo femenino de Cuba. A pesar de la motivación que siento desde esta nueva perspectiva, cierta nostalgia invade ya mi espíritu, y es inevitable que mi memoria evoque algunos de los momentos y partidas más  memorables, remembranzas que deseo compartir con nuestros queridos lectores. 

 

La Olimpiada de Ajedrez que cada dos años se celebra en distintas ciudades del mundo, es sin dudas la gran fiesta de nuestro universal juego, y participar en alguna de ellas es un honor que muchos ajedrecistas anhelan tener algún día. Vale la pena entonces recordar cómo surgió esta idea y cuáles fueron sus inicios.

 

Un poco de historia.

 

La idea de organizar unas Olimpiadas de Ajedrez surge como un viejo anhelo de los ajedrecistas de ser incluidos en el programa de los Juegos Olímpicos. Por eso, en la reunión de notables  maestros que tuvo lugar en Londres en 1922, presidida por el Campeón Mundial José Raúl Capablanca y donde se hicieron aportes importantes al reglamento del juego, también se acordó intentar incluir el ajedrez en los Juegos Olímpicos de París 1924. La idea estuvo a punto de cuajar, pero no se presentaron suficientes equipos y todo quedó en un torneo individual con solo dieciocho países representados, y por supuesto, no fue reconocido por el Comité Olímpico Internacional, COI. Pero algo positivo dejó el frustrado intento, se constituyó la FIDE el 20 de julio de 1924, en París.

Oficialmente, la primera Olimpiada de Ajedrez tiene lugar en Londres en 1927, pero con el nombre de Torneo de las Naciones, y fue ganado por Hungría.

Actualmente la Olimpiada de Ajedrez se enorgullece de reunir a más de un centenar de países.

  

Mi primera vez.  

 

El año 1986 lo recordaré por siempre, pues además de ganar el campeonato Mundial Juvenil, fui elegido para participar en la Olimpiada de Dubai, Emiratos Arabes Unidos. Por si fuera poco, gané el Panamericano Juvenil y me adjudiqué también el Campeonato Nacional.  

Con mucha ilusión llegué a Dubai, pero también muy presionado, mi irrupción en la élite del ajedrez cubano fue abrupta e inesperada, y la  expectación era grande en ver al flamante Campeón Mundial Juvenil jugar su primera partida.  

Con ansiedad esperé ese momento, que finalmente sucedió en la cuarta fecha contra el equipo de Alemania, y mi rival el experimentado Gran Maestro Joachim Hecht. Veamos qué sucedió. 

 

 

 

 

 

Joachim Hecht – Walter Arencibia

 

 

Olimpiada de Dubai, Emiratos Arabes Unidos, 1986.

 

 

1. Cf3 Cf6 2. c4 g6

En aquellos tiempos la defensa Gruenfeld era mi favorita, y por supuesto, me disponía a utilizarla en tan importante partida. Pero mi avezado rival me tenía preparada una sorpresa nada agradable.

3.  b4!

La jugada en sí no representa un gran problema, el signo de admiración se lo adjudico por el efecto que provocó, pues me sacó totalmente de mi bien estudiado repertorio.

  3... Ag7 4. Ab2 O-O 5. e3 c6 6. Ae2 Ca6!? 7. a3 Cc7 8. O-O d6 9. d4 Ce4?!

Era correcto la inmediata 9... b5 por ejemplo: 10. Cc3 bc 11. Ac4 a5 12. Db3 Ae6 13. Tfc1 Dd7 con buena posición.  

10. Cbd2 f5?!

 Con errores casi imperceptibles voy arruinando mi posición. Luego de la natural 10... Cd2 11. Dd2 Af5 12. Ch4 Ad7 13. e4 e5 14. Cf3 De7 la posición negra se mantiene firme.

11. Dc2 Cd2 12. Cd2 De8 13. Tad1 Ad7 14. Ad3 Ce6?!

Era mejor 14... Df7 pero totalmente errado, pretendo avanzar con mi peón a "f4", pero la siguiente jugada del Gran Maestro germano no se hizo esperar.

15. f4! Cc7 16. Cf3

Las blancas poseen mayor espacio y mejor disposición de las piezas.

 16... Tc8 17. De2 b5 18. Tc1 a6

18... bc 19. Ac4 e6 20. Cd2 De7 21. Cb3 Cd5 22. Ca5 Con juego mejor para el blanco.

19. Cg5 h6 20. Cf3

Hecht se da el lujo de perder un tiempo con tal de debilitar aún más mi posición. 20... Ae6 21. Tfe1 Df7

 

En este momento mi rival realiza una maniobra que me toma de sorpresa.

 

 

22. d5! Ab2

A similares consecuencias conduce 22... cd 23. Ag7 Dg7 24. c5!

23. Db2 Ad7?!

 Era mejor aceptar el reto, aunque luego de 23…cd 24. c5! Las blancas poseen la iniciativa.

24. dc Ac6

 En esta posición abierta la vulnerabilidad de mi Rey no será nada agradable.

25. Cd4 bc??

Había que jugar 25... Ae4 aunque luego de 26. Ae4 fe 27. cb Cb5 28. Cc6! De8 29. Ca5  las blancas poseen una cómoda ventaja.

26. Cc6 cd 27. Ca7 Dd5

Igualmente pierde 27... e5 28. Cc8 Tc8 29. Tc6 Td8 30. Dc3 Cd5 31. Dd3 ef 32. ef Cf4 33. Da6

28. Cc8 Tc8 29. Tc3 Db7 30. Tec1 Db6 31. Dd2

Y en esta desesperada posición decidí rendirme.

  Tres días después jugué mi segunda partida también sin éxito alguno, perdiendo contra el maestro escocés Paul Motwani, finalizando así mi debut olímpico y dando la razón a los escépticos que no vieron con buenos ojos mi inclusión en ese equipo.

Aunque en Dubai 1986 mi actuación  fue mala, de ella saqué buenas enseñanzas que me sirvieron para futuras incursiones en eventos por equipos. Aprendí muy pronto que estos eventos se rigen por emociones muy diferentes al de las competiciones individuales. Jugar para el equipo e intentar hacerlo bien, crea cierta presión que algunas veces nos impide jugar nuestro mejor ajedrez,  un lastre emocional causado por el temor de  comprometer el resultado colectivo, con el subsiguiente complejo de culpa en caso de perder la partida. Por eso, crear un ambiente propicio para que todos los jugadores del equipo puedan manifestar todo su potencial, debe ser la tarea primordial del entrenador o director. Cuando esto no se logra, no importa cuántos jugadores prominentes compongan la selección, el resultado no será el esperado. 

Para mi pesar, tuve que esperar cuatro largos años para sacar provecho de tan fructífera experiencia, pues me quedé fuera de la selección nacional para la Olimpiada de Salónica, Grecia, en 1988.  

 

Mi reivindicación se daría en la Olimpiada de Novi Sad, Yugoslavia, en 1990.  

 

 

Novi Sad 1990.

 

¡El héroe de la jornada!

 La siguiente partida transcurrió bajo circunstancias muy especiales. Jugábamos en la última ronda contra el fuerte equipo inglés y necesitábamos al menos un empate a dos para mantener una privilegiada ubicación entre los diez mejores equipos del mundo. Mi tarea no era fácil, enfrentaba en el tercer tablero al connotado John Nunn con piezas negras, y la sapiencia de mi rival en el terreno teórico de las aperturas no auguraba nada bueno para mí. Pero siempre he pensando que para eso jugamos al ajedrez, para disfrutar de momentos como estos. ¡Mientras más difícil la faena, mayor será la recompensa!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 John Nunn - Walter Arencibia

 

 

Olimpiada de Novi Sad, Yugoslavia 1990.

 

 

1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4. Aa4 Cf6 5. O-O b5 6. Ab3 Ab7

   En aquellos tiempos la Variante Arcángel de la Apertura Española era mi arma favorita.

 7. d3

  Nunn rehúye líneas de mayor compromiso como 7. c3 y 7. Te1,  y en su lugar conduce la partida a terrenos del Sistema Anti-Marshall. Al finalizar la partida mi colega Amador Rodríguez me informó que el Doctor Nunn había publicado un libro donde dedicaba un extenso capítulo a este sistema.¡ A menudo la ignorancia nos salva de algunas preocupaciones!

7... Ae7 8. Cc3 d6 9. a4 Ca5 10. Aa2

 Tras10. ab Cb3 11. cb ab 12. Ta8 Aa8 13. Cb5 O-O las negras poseen una excelente compensación por el peón sacrificado.

10... b4 11. Ce2 c5 12. Cg3 Ac8!

 Es importante proteger el cuadro "f5".

13. c3 Tb8 14. d4 b3!?

También es jugable14... bc 15. bc Dc7.

15. Ab1 Dc7 16. Ch4 g6 17. f4 cd 18. cd Cg4

 La natural 18... O-O era mejor, pues si luego de 19. f5 Cc4 20. Cf3 ed 21. Cd4 Dc5 y las negras se adueñan de la iniciativa.

19. Cf3 ed 20. Ce2?!

Luego de20. h3 Cf6 21. Dd4 d5 22. Rh2 Tb4 23. De5 Db7se originan interesantes complicaciones con chances mutuos.

20... Cc6  21. Rh1?

No es lo mejor, pero si 21. Ced4 Cd4 22. Dd4 O-O 23. Rh1 d5! y las negras toman la iniciativa.

Su última jugada Nunn la acompañó de una oferta de tablas que no demoré  en rechazar al percatarme de la superioridad de mi posición.

 

21... Af6! 22. Ta3

No es fácil encontrar respuesta, pues si 22. Ced4 Cd4 23. Cd4 Dc5 24. e5 de 25.  fe Ag7 26. h3 Tb4! 27. Cf3 Cf2 28. Tf2 Df2 con clara ventaja.

22... Db6 23. a5 Db4?

Era mejor 23... Dc5  manteniendo la ventaja.

24. Dd3?

El Gran Maestro inglés deja pasar por alto su última oportunidad de contrajuego, había que jugar 24. e5! de 25. fe Cge5 (25... Ae5 26. Ae4 Dc5 27. h3 h5 28. Ac6 Dc6 29. Ced4 Dd5 con grandes complicaciones.) 26. Cfd4 Cd4 27. Cd4 Ag4 28. Db3 Ag7y la posición aún favorece ligeramente al negro, pero con chances de victoria escasos por lo reducido del material.

24... Ae6! 25. Da6?!

25. Ad2 ofrecía todavía algunos chances: Db5 26. Db5 ab 27. e5 de 28. fe Cce5 29. Cfd4 Cc4 30. Af4 Ca3 31. Ab8 Rd7! 32. Ag3 Cb1 33. Ce6 fe 34. Tb1 Ta8 con preponderancia del negro.

25... Dc5 26. Dd3 Cb4 27. Dd1 d3

Aún mejor era 27... Cc2! 28. Ac2 bc 29. Dd3 O-O y las múltiples amenazas negras son indetenibles.

28. Ad3 Cf2 29. Tf2 Df2 30. f5

Si 30. a6 Ah3! 31. Dg1 Cd3 32. Df2 Cf2 33. Rg1 Ce4 con clara ventaja.

30... Cd3 31. Dd3 Df1

31... gf! 32. ef Df1 33. Cfg1 Tg8 34. De4 Df5

32. Cfg1 gf 33. Dd6 Tc8 34. Tb3 Tg8 35. Tg3 Tg3 36. hg Ae7 37. Dd2 Ac5 38. Df4 Df4 39. Af4 fe 40. Cc3 f5 41. g4 Ab4 42. gf Af5 43. Cb5 Ad7 44. Cc7

A nada conducía 44. Cd6 Ad6 45. Ad6 Tc2 46. Rh2 Tb2 con ventaja ganadora de las negras.

44... Rf7 45. a6 Ac6 46. a7 Ac5 

Finalmente Nunn reconoce su derrota. 0-1

 

Con esta victoria nuestro equipo logró el ansiado empate y por consiguiente un meritorio empate entre los puestos del quinto al séptimo. Recordar que mi victoria fue decisiva en ese resultado siempre me ha causado una gran satisfacción y orgullo, y en buena medida me compensa del triste recuerdo de Dubai 1986.

 A nuestra partida de Novi Sad, ya se podía respirar el aire hostil de la guerra, y las pasiones nacionalistas,  exacerbadas por años de incomprensión política, estaban a punto de escribir una de las páginas más tristes de nuestra contemporaneidad.  

De nada sirvió el mensaje de paz de la comunidad ajedrecística internacional, y el sueño de que, como dijo alguien una vez, "ojalá que todos los conflictos del mundo se resuelvan algún día frente a un tablero de ajedrez y no mediante la guerra", se convertía en quimera ahogada por el estruendo de las despiadadas bombas.

 

Moscú 1994.

 

La Olimpiada de Moscú en 1994 no ha sido de las más vistosas y organizadas, recordemos que la Rusia de aquel entonces estaba sumida en cambios profundos de su sistema económico y de gobierno, y la crisis podía palparse a cada paso. Todo esto sumado al crudo invierno moscovita, es suficiente para imaginarnos un cuadro nada reconfortante.

Sin embargo, no puedo quejarme, pues allí realicé mi mejor resultado en Olimpiadas hasta este momento, ganando 6 partidas, entablando la misma cantidad y perdiendo solamente contra Svidler, quien comenzaba su camino hacia la élite.

Un doloroso incidente matizó mi buena actuación : a mitad del torneo, durante el match con Suiza , en plena apertura, sufrí un ataque de cólico nefrítico que obligó al árbitro a detener la partida. Luego de recibir la medicación para estos casos, regresé un poco desmejorado a continuar el cotejo, y menuda sorpresa, mi rival, el afable maestro suizo Werner Hug, me ofreció cortésmente las tablas con las piezas blancas, negándose a sacar ventaja de mi deplorable estado.  

 La dolencia persistió un par de días más, pero seguí al pie de la letra la indicación de un buen médico ruso que me sugirió beber mucha agua, sobre todo tibia. Así que en vez del discreto botellín se hizo usual verme en las partidas con todo un litro del generoso líquido.  

La partida que veremos a continuación pertenece a la última ronda. Nos tocó finalizar con el fuerte equipo de Croacia y en la defensa del segundo tablero tuve que vérmelas con el Gran Maestro Zdenko Kozul.

 

 

 

 

 

Walter ArencibiaZdenko Kozul

 

 

Olimpiada de Moscú 1994.

 

 

1. e4 c5 2. Cf3 d6 3. d4 cd 4. Cd4 Cf6 5. Cc3 Cc6

Zdenko Kozul siempre ha permanecido fiel a la Variante Clásica de la Defensa Siciliana.

6. Ag5 e6 7. Dd2 a6 8. O-O-O Ad7 9. f4 b5 10. Af6 gf 11. f5 Cd4 12. Dd4 Ah6 13. Rb1 Af4 14. fe fe

El alfil negro se ubicará en la excelente caslla"e5", ejerciendo su acción en ambos flancos. Si ese fuera el único elemento posicional presente la ventaja negra sería incuestionable, pero las blancas tienen un buen plan que consiste en atacar el peón de "e6" ubicando el caballo en "d4" y su alfil en la diagonal "h3-c8".

15. Ce2 Ae5 16. Dd2

16. De3 tal vez sea mejor, controlando la diagonal "g1-a7" y defendiendo además el peón de "e4".

16... Ac6

Si 16... Tc8  17. Cf4 Db6 18. g3 O-O 19. Ah3 Con fuerte presión del blanco.

17. Cd4 Ae4 18. Ce6 Dc8 19. Cg7 Rf7 20. Ch5

20... Ag6 21. Cg3

La partida se ha puesto interesante, por un lado los alfiles negros parecen controlar el tablero, pero el rey negro no parece estar muy seguro, además, la estructura de peones negros deja mucho que desear en la transición hacia el final. También pude continuar con 21. Ae2!? Dc5 22. Af3 Thc8 23. Tc1 Ta7 24. Ad5 Re8 25. g4 , con alguna ventaja del blanco.

21... Rg7?!

Kozul intenta reforzar su posición, pero era ya hora de forzar la igualdad con: 21... Af4 22. Dd5 De6 23. Db7 De7 24. Df3 De3 pues si 25. De3 Ae3 26. Td6 Tad8 27. Td8 Td8 28. Ad3 Ad3 29. cd Td3y la superioridad del alfil negro sobre el caballo le da una ligera ventaja a las negras.

22. Ad3 Dg4 23. The1 f5 24. Ae2 Dh4 25. Af3 Tae8 26. Ce2 Thf8 27. g3 Df6 28. Cf4 Rh8 29. Dc1 b4

30. Ac6! Tc8 31. Aa4 Tc4 32. Ab3 Te4 33. Ce6 Tc8 34. Te4! fe 35. Tf1 De7 36. Dh6 Ag7

 Prácticamente forzada, se amenazaba Cf8 con ataque ganador.

37. Cg7 Dg7 38. Dd2 De5

 He ganado un peón, pero Kozul tiene bien centralizadas sus piezas y amenazará con su peón "e". 

39. Db4  e3 40. Df4 e2?!

Era mejor 40... Df4 41. gf Rg7con buenos chances de defensa, por ejemplo: 42. Rc1 Te8 43. c3 (43. Ac4 Tc8 44. b3 d5 45. f5 dc 46. fg Rg6) 43... Rf6 44. Ac4 a5 45. Ae2 y aunque las blancas mantienen su ventaja material es pronto para hablar de victoria.

41. Te1 Ah5 42. De5 de 43. Ad5! Td8 44. c4 e4 45. Rc2 Rg7 46. Rc3 Rf6 47. Rd4 Af3 48. b4

Nada se puede hacer ante el avance de los peones blancos.

 48... Rf5 49. a4 Rg4 50. Re3 Td6

50... h6 51. b5 ab 52. ab Td6 53. Te2 Ae2 54. Re2 Rf5 55. Re3 h5 56. Ae4 Re5 57. c5 y las blancas ganan.

51. b5 ab 52. ab Rf5 53. Rd4 Td8 54. b6 e3 55. b7 Ad5 56. cd Tb8 57. Te2 Tb7 58. Te3 Tb2 59. Tf3 Rg4 60. Tf4 Rg5 61. h4 Rh5 62. d6 h6 63. Rc5

 

Kozul decide abandonar.

 

1:0

 

Misión difícil, pero no imposible.

 

La siguiente partida ocurrió en la Olimpiada de Estambul en Turquía, en el año 2000.  

El equipo cubano se enfrentaba al fuerte equipo de China, que ya era noticia exhibiendo a uno de sus jugadores, Ye Jiangchuan, con un coeficiente ELO de 2670, muy respetable para la época.  

Yo defendía el tercer tablero, pero en esa ocasión nuestros dos primeros jugadores no estaban en su mejor momento, así que me dieron la responsabilidad de jugar en la primera mesa y tratar de detener al paladín chino.  

Para la ocasión eché mano de una de mis armas más eficaces , el Ataque de los 4 Peones contra la Defensa India del Rey, y la partida no tardó en adquirir un gran contenido táctico. Veamos. 

 

 

 

 

 

Walter Arencibia. - Ye Jiangchuan.

 

 

Olimpiada de Estambul,Turquía 2000.

 

 

1. d4 Cf6 2. c4 g6 3. Cc3 Ag7 4. e4 d6 5. f4 O-O 6. Cf3 Ca6

Esta jugada goza de buen prestigio, según la opiniòn actual de la teoría de las aperturas.

 7. Ae2

También se ve en la práctica 7. Ad3 Ag4 8. Ae3 Cd7 9. O-O e5 10. fe c5 con interesante lucha.

7... e5 8. fe de 9. d5 c6

Tal vez sea mejor 9... Cc5 10. Ag5 h6 11. Af6 Df6 12. b4 Ca6 13. a3 c5 con posición compleja.

10. O-O cd 11. cd Ad7

11... Db6 Era interesante 12. Rh1 Cg4 13. De1 Cb4 14. Ca4 Dd6 15. Dd1 f5 16. Cg5 con incalculables complicaciones.

12. Ce5 Ce4 13. Cd7 Cc3 14. bc Dd7 15. Aa3!?

Si 15. Tb1 Cc5 16. Ab5 Dd6 17. Af4 Ae5 y las negras están bien. Desde este momento  comienzo a concebir la idea del sacrificio de la calidad para no perder la iniciativa estratégica.

15... Tfd8

Si 15... Ac3 16. Tc1 Tfc8 (Tal vez no sea tan peligroso abandonar la gran diagonal: 16... Ab4 17. Ab2 De7 18. Aa6 De3 19. Rh1 ba 20. d6 Dd2 21. Dd2 Ad2 22. Tc6 con iniciativa de las blancas.) 17. d6 Ab4 18. Tc8 Tc8 19. Ag4 f5 20. Ab4 Cb4 21. Db3 Rh8 22. Af5 gf 23. Db4 Tc6 24. Dd4 Rg8 25. Td1 Y el fuerte peón pasado unido a la pésima protección del Rey negro, le garantiza al blanco una clara ventaja.

16. Aa6!?

Con esta jugada doy inicio a mi osada idea,  pero tal vez hubiera sido más práctico continuar 16. d6 Tac8 17. Tb1 Ac3 18. Dd5! con excelentes perspectivas. Pero gozaba de un buen estado de ánimo en este momento y no me importaba correr riesgos.

16... ba 17. c4! Aa1 18. Da1

Durante la partida me pareció que el ataque sobre la gran diagonal "a1-h8" y los dos peones pasados centrales, eran razones más que suficientes para compensar la desventaja material. Todavía hay recursos defensivos para las negras, pero es bien sabido que atacar es más agradable que defenderse, y esto lo comprobé una vez más cuando mi rival empezó a evidenciar su preocupación.

La mejor jugada, según Rybka, está muy lejos de ser humana: 18... f5 19. Dc3 Dg7 20. Dd2 Tab8 21. d6 Db7 22. c5 Td7 pero dudo que las negras hayan solucionado todos sus problemas como me quiere hacer ver mi colega de silicio.

19. Dc3 Tab8 20. Ae7 Td7?

 Ye Jiangchuan pierde el rumbo. Mejor era: 20... Tdc8 21. Df6 De8 22. c5 Tb7 23. Ad6 Dd8 y aunque las blancas conservan la iniciativa, no es fácil penetrar la defensa del negro.

21. Df6 Te7

 La reacción defensiva de Ye Jianchuan es lógica: devolver el material y quitarse de arriba el peligroso alfil. Pero para su desgracia, otras amenazas no dejarán que estabilice su posición.

 22. De7 Tf8 23. Dc7!

Jugada importante, como veremos más tarde.

23... Da2 24. d6 Dd2 25. c5 a5

25... De3 26. Rh1 Dd3 27. Te1 Dc3 28. Tg1 De5 29. Da7 Y los peones blancos decidirán la partida.

26. d7 Dd4 27. Rh1 a4

28. h3!

Jugada en apariencia tranquila, pero que prepara la mortal idea que deja sin defensas al bando negro. Ahora se puede apreciar el objetivo de la dama blanca en "c7", protegiendo la importante diagonal "h2-b8".

 28... a3 29. Tf7!!

El golpe definitivo, las negras están indefensas.

29...Ta8 30. Te7 Rf8 31. Th7 Rg8 32. d8D

 y mi rival decide abandonar.

   [1:0]

 

 

 

 

Calviá 2004.

En la Olimpiada de Calviá, España, el equipo cubano rubricó una excelente actuación y luego de 14 años pudimos finalizar nuevamente entre los diez mejores equipos del mundo. En el match contra Eslovenia se logró un fantástico 4-0 que nos inspiró para el resto de la competencia. Mi partida contra el joven maestro Jurek Borisek fue importante para ese resultado, pues desde la misma apertura caí en posición perdida .Pero la impaciencia de mi rival y su creciente desesperación al ver caer a sus compañeros de equipo uno tras otro, hicieron mella en su concentración y se produjo un trágico final. 

 

 

 

 

 

Walter Arencibia  - Jurek Borisek .

 

 

Olimpiada de Calviá, España, 2004

 

 

En la posición del diagrama 61... Tc8 hubiera mantenido los chances de victoria, por la ventaja que representa la torre contra el caballo blanco. En su lugar Borisek juega 61...Tb1? y me permite apoderarme de la iniciativa con una maniobra inesperada.

62. h4!

   Siempre se ha dicho que dama y caballo hacen un buen equipo, y con mi última jugada logro que desguarnecer al rey negro, que esperaba refugiarse en la casilla "h6".

62... gh 63. Cf6 Rh6 64. Df4 g5 65. Df5 Dg6 66. Cg4 Rg7 67. Dd7 Rg8 68. Dd8 Ya he logrado equilibrar las acciones, pero el rey negro está expuesto y trato de sacar provecho de ello. De todas maneras la sencilla 68. Da7!?, capturando el peón, parece mejor, pues añade una preocupación más, el peón pasado en "a6".

68... Rg7 69. De7 Rh8 70. Df8

 Todas estas jugadas están siendo realizadas a un ritmo frenético, ambos jugadores apremiados por el tiempo, lo que justifica un poco las continuas imprecisiones, por ejemplo, ahora era mejor 70. Cf6! Tb8 71. Da7 Tf8 72. Cd7 Dg7 73. Db7 con ventaja del blanco.

70... Dg8 71. Dh6 Dh7 72. Df6 Dg7 73. Dd8 Rh7 74. Cf6 Rh6 75. Cg4

75. Ce4 Tb6

75... Rh7 76. Cf6 Rg6

 Borisek todavía sueña con ganar y arriesga sin necesidad.

 77. Ce4 De5 78. Dd3 Tb4?!

78... Ta1 79. Cg5 Df5 80. Ce4 hg 81. Dg3 Rh6 con igualdad.

79. Cg5! Rf6

Si 79... Df5 80. Dd6 ganando.

80. Cf3 h3 81. Rh2 Dc5 82. Dd8 De7 83. Dh8 Re6 84. Dh3 Rd6 85. Dh6 Rc5 86. e3 Tb2 87. Rg2 De4 88. Dg5 Rb4 89. Dg7 Dc2 90. Dd4 Ra5 91. e4 Ra6

92. Ce1! De2 93. Cd3 Td2 94. Dd6 Rb5??

 Apremiado por el tiempo Borisek comete un craso error, era mejor 94... Rb7 95. Cc5 Rc8 96. Dc6 Rd8 97. Cb7 Re7 98. Dc7 Re8 99. Df4 y las blancas están un poco mejor.

95. Dc5 Ra6 96. Cb4

 y ante el inminente mate en dos (96... Rb7 97. Dc6 Rb8 98. Ca6 ) el maestro esloveno abandonó.

1-0.

Borisek, lentamente  y  con mirada incrédula, se levantó de la mesa y fue a reunirse con algunos de sus compañeros, el respetado Alexander Beliavski entre ellos, que nunca imaginaron una barrida así. Por mi parte, recibí la felicitación de mis colegas y por un buen tiempo, debo confesarlo, me sentí como en una nube de felicidad.

Final:

La Olimpiada de Ajedrez es una experiencia inolvidable, única. La magnificencia de ese escenario con centenares de jugadores de todas las latitudes, es impresionante.  Si usted es un jugador ambicioso, le sugiero esforzarse y algún día, jugar por su país una Olimpiada. Si tan solo es un simple aficionado, pues nada, dese una vuelta por Dresden, ¡no se va a arrepentir! 

 

 


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